La
bella y la bestia
Hace
muchas pero muchas lunas, vivía yo en el castillo más hermoso que tus ojos
hayan visto jamás. En este bello lugar mi historia tuvo lugar, yo nací criada
con todas las bondades, era admirada y amada…
Mis
horas transcurrían en la más absoluta calma rodeada del canto de los pájaros y el
perfume de las flores. Hasta que un pobre hombre, de mi lugar me arrancó y una
furia se apoderó de mi dueño.
Ahora
que lo pienso, el pobre hombre jamás podía imaginar cómo su vida iba a cambiar
por mí. Claro, una acostumbrada a que le digan que es hermosa, que tiene un
aroma exquisito, pero bueno, perdonen mi modestia y sigo contándoles lo que
pasó.
Mi
amo era una gran bestia, pero no se asusten, que no era malo, sólo su aspecto
asustaba, en verdad el tenía un gran corazón.
Bueno
como les decía, yo vivía en ese gran castillo y este hombre pasaba por ahí,
cuando pensó en el pedido de una de sus hijas y me llevó con él. Mi amo, se
enojó y le dijo que moriría por lo que había hecho, que yo era una de las cosas
que más amaba en el mundo, el hombre le contó que tenía tres hijas y que le
interesaba despedirse de ellas antes de morir, que le prometía volver a cumplir
su palabra.
Así
fue, viajamos sobre su caballo algunas horas hasta llegar a su casa me entregó a
una de sus hijas, la más joven y ella lloró cuando su padre le contó todo lo
que había pasado. Sus hermanas le dijeron que todo era por su culpa y que ella
debía morir en lugar de su padre.
Bella,
ése era el nombre de la joven accedió al pedido de sus hermanas ante el ruego
de su padre, mientras todo esto pasaba, a mí me pusieron en el florero arriba
de la chimenea y desde ahí pude ver con que amargura el padre preparaba todo
para ir con Bella al castillo de mi amo.
Abatidos
por el cansancio del viaje y el dolor de lo que iba a suceder, al castillo llegaron con sollozos
y grandes muestras de tristeza. Mi amo los recibió, a Bella le había preparado
un cuarto lleno de libros y cosas que ella disfrutaba. Padre e hija se
despidieron, Bella se dio cuenta que la bestia no era mala, pues su cuarto
estaba perfectamente preparado y a mí mediante magia me había llevado desde la
chimenea de su hogar a su mesita de luz.
Bella
pasaba su día leyendo, paseando por los jardines, conversando con mi amo, pero
seguía extrañando a su padre, así que mi amo le regaló un espejo mágico donde
podía ver cómo estaba su padre. Por ese medio, pudo ver que su padre se había
enfermado y sus hermanas se habían casado, así que el hombre estaba solo. Llena
de amargura le pidió a mi amo que la deje ir a visitar a su padre moribundo, mi
amo le permitió irse con la condición que volviera porque sino él moriría de
tristeza.
Muchas
veces mi amo le pidió casamiento y Bella se lo negó, pero le prometió que
siempre serían amigos y a mi amo eso le bastó para ser feliz.
Los
días de mi amo sin bella fueron una sucesión de horas grises y dolor, mi amo
desesperado de amor se dejó morir.
Mientras
tanto, bella llenaba de amor los días de su padre y sus hermanas cuando la
vieron tan feliz se sintieron desdichadas.
Una
noche, en sueños, vio morir a mi amo y presa de la culpa porque se había
cumplido ya la semana, se vistió y se fue al castillo. Allí medio muerto a mi
amo encontró, llorando lo besó diciéndole que sí se casaría con él y mi amo se
transformó en un príncipe y los dos llenos de felicidad se casaron a los pocos
días.
¡Quién
diría que por cortar una rosa como yo, semejante jaleo se armó y donde había
oscuridad de luz se llenó!
¡Espero que les guste!
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