domingo, 18 de noviembre de 2012

La bella y la bestia versión mía!.


La bella y la bestia

Hace muchas pero muchas lunas, vivía yo en el castillo más hermoso que tus ojos hayan visto jamás. En este bello lugar mi historia tuvo lugar, yo nací criada con todas las bondades, era admirada y amada…
Mis horas transcurrían en la más absoluta calma rodeada del canto de los pájaros y el perfume de las flores. Hasta que un pobre hombre, de mi lugar me arrancó y una furia se apoderó de mi dueño.
Ahora que lo pienso, el pobre hombre jamás podía imaginar cómo su vida iba a cambiar por mí. Claro, una acostumbrada a que le digan que es hermosa, que tiene un aroma exquisito, pero bueno, perdonen mi modestia y sigo contándoles lo que pasó.
Mi amo era una gran bestia, pero no se asusten, que no era malo, sólo su aspecto asustaba, en verdad el tenía un gran corazón.
Bueno como les decía, yo vivía en ese gran castillo y este hombre pasaba por ahí, cuando pensó en el pedido de una de sus hijas y me llevó con él. Mi amo, se enojó y le dijo que moriría por lo que había hecho, que yo era una de las cosas que más amaba en el mundo, el hombre le contó que tenía tres hijas y que le interesaba despedirse de ellas antes de morir, que le prometía volver a cumplir su palabra.
Así fue, viajamos sobre su caballo algunas horas hasta llegar a su casa me entregó a una de sus hijas, la más joven y ella lloró cuando su padre le contó todo lo que había pasado. Sus hermanas le dijeron que todo era por su culpa y que ella debía morir en lugar de su padre.
Bella, ése era el nombre de la joven accedió al pedido de sus hermanas ante el ruego de su padre, mientras todo esto pasaba, a mí me pusieron en el florero arriba de la chimenea y desde ahí pude ver con que amargura el padre preparaba todo para ir con Bella al castillo de mi amo.
Abatidos por el cansancio del viaje y el dolor de lo que iba  a suceder, al castillo llegaron con sollozos y grandes muestras de tristeza. Mi amo los recibió, a Bella le había preparado un cuarto lleno de libros y cosas que ella disfrutaba. Padre e hija se despidieron, Bella se dio cuenta que la bestia no era mala, pues su cuarto estaba perfectamente preparado y a mí mediante magia me había llevado desde la chimenea de su hogar a su mesita de luz.
Bella pasaba su día leyendo, paseando por los jardines, conversando con mi amo, pero seguía extrañando a su padre, así que mi amo le regaló un espejo mágico donde podía ver cómo estaba su padre. Por ese medio, pudo ver que su padre se había enfermado y sus hermanas se habían casado, así que el hombre estaba solo. Llena de amargura le pidió a mi amo que la deje ir a visitar a su padre moribundo, mi amo le permitió irse con la condición que volviera porque sino él moriría de tristeza.
Muchas veces mi amo le pidió casamiento y Bella se lo negó, pero le prometió que siempre serían amigos y a mi amo eso le bastó para ser feliz.
Los días de mi amo sin bella fueron una sucesión de horas grises y dolor, mi amo desesperado de amor se dejó morir.
Mientras tanto, bella llenaba de amor los días de su padre y sus hermanas cuando la vieron tan feliz se sintieron desdichadas.
Una noche, en sueños, vio morir a mi amo y presa de la culpa porque se había cumplido ya la semana, se vistió y se fue al castillo. Allí medio muerto a mi amo encontró, llorando lo besó diciéndole que sí se casaría con él y mi amo se transformó en un príncipe y los dos llenos de felicidad se casaron a los pocos días.
¡Quién diría que por cortar una rosa como yo, semejante jaleo se armó y donde había oscuridad de luz se llenó!

 ¡Espero que les guste!

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